Galiza, un pueblo que lucha por su independencia

La resistencia del pueblo galego a la opresión española es una constante histórica. A través del poder popular, se ha ido contruyendo la idea de un proyecto social propio, lejos del capitalismo y el patriarcado, un proyecto justo, igualitario y solidario.
En este sentido, la organización popular en defensa de su identidad, territorio y recursos no ha dejado de crecer.



Galiza, un pueblo que lucha por su independencia

Galiza es un pueblo situado al suroeste del continente europeo, que se encuentra bajo el dominio de la monarquía parlamentaria española.
El pueblo galego carece de soberanía política, padece la explotación económica de sus recursos –minería, electricidad, pesca, ganadería y agricultura–, así como un proceso de desisdustrizalización que agrede los sectores productivos estratégicos, por parte del Estado español y la Unión Eropea. Además, su identidad colectiva es oprimida a través de la invasión lingüística y cultural española, que pretende la destrucción de su identidad, su lengua y su cultura.
En las últimas décadas, las políticas neoliberales promovidas por la Unión Europea, y aplicadas mediante la fuerza por los sucesivos gobiernos españoles del PP y PSOE, han tenido graves consecuencias para Galiza. Debido a su situación colonial, es uno de los territorios más empobrecidos y menos desarrollados del Estado español, que lo ha condenado a una economía depediente reducida a la exportación de materias primas y mano de obra barata.
En la actualidad, el desempleo, la pobreza, la precariedad laboral, la emigración y la represión vuelven a golpean con dureza al pueblo galego. Con casi 2.800.000 de habitantes, 466.000 galegas y galegos viven por debajo del umbral de la pobreza; más de 200.000 se vieron obligados y obligadas a emigrar en los últimos años, fundamentalmente la juventud, ya que la mitad de las galegas y galegos menores de 25 años no tienen trabajo.

La resistencia popular galega
La resistencia del pueblo galego a la opresión española es una constante histórica. A través del poder popular, se ha ido contruyendo la idea de un proyecto social propio, lejos del capitalismo y el patriarcado, un proyecto justo, igualitario y solidario.
En este sentido, la organización popular en defensa de su identidad, territorio y recursos no ha dejado de crecer. En la última década, en Galiza se fundaron más de 60 centros sociales; surgieron cinco nuevas organizaciones políticas, más de 30 organizaciones sindicales, políticas, juveniles, estudiantiles y de defensa de la tierra, y se crearon 8 medios de comunicación.
Además, el pueblo galego en los últimos años ha protagonizado masivas movilizaciones contra las políticas neoliberales impuestas por el gobierno español, y diseñadas desde la Unión Europea, tales como el robo de los bancos, la privatización de la sanidad y la educación públicas, las agresiones a los derechos y las conquistas de las mujeres, la precariedad laboral, la condena a emigrar o la colonización que pretende la destrucción de la lengua, la cultura y la historia de Galiza.

Criminalización del movimiento independentista galego
Ante el avance de la organización popular, España ha respondido con un incremento de la represión a través de grandes campañas mediáticas de criminalización del movimiento independentista galego, que han venido acompañadas de detenciones y encarcelamientos de militantes, así como de una intensa campaña de persecución contra los movimientos de solidaridad y organizaciones políticas.
En la actualidad, Edu, Teto, Raul, Maria, Koala y Antom estás presos y dispersados en cárceles españolas, condenados a penas desproporcionadas, de 10 a 15 años de prisión, salvo Raul que se encuentra en prisión preventiva a la espera de juicio. Todos y todas son activas militantes del movimiento político-cultural galego, con participación en numerosas iniciativas del proyecto independentista como centros sociales, medios de comunicación u organizaciones políticas.
Desde el momento de sus detenciones, los y las militantes fueron sometidas a ley antiterrorista, herramienta que permite la aplicación de medidas excepcionales que vulneran los derechos y fomentan la tortura: detención y prisión incomunicada, dispersión, cumplimiento íntegro de las condenas, así como un régimen penitenciario especial de máxima seguridad.
En septiembre de 2013, después de un juicio en el que se violó sistemáticamente el derecho a la defensa, la Audiencia Nacional de Madrid consideró probada la existencia de un grupo terrorista en Galiza, lo que le permite legalizar la represión con más dureza contra el movimiento popular organizado. En este juicio se aplicó, por primera vez, la nueva ley antiterrorista española, que ya no juzga «hechos probados» contra personas, sino a cualquier grupo, individuo o iniciativa que «pretenda desestabilizar el orden socioeconómico establecido», es decir: se considerará terrorista a todo aquel que cuestione el sistema capitalista impuesto por el gobierno español de turno.

Esta estrategia de criminalización evidencia, fundamentalmente, un conflicto entre dos proyectos políticos opuestos: el proyecto revolucionario galego, independentista y socialista, frente al proyecto español en Galiza, imperialista y capitalista. En este sentido, la excepcionalidad jurídica y carcelaria aplicada a militantes galegos presos no hace más que constatar aquello que el Estado niega con tanta insistencia: su condición de prisioneras y prisioneros políticos.

Comité Internacionalista Terra Liberada
@terraliberada

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