La Revolución Bolivariana en una Encrucijada: Restauración Capitalista o Control Popular Revolucionario de la Economía

Hemos vivido en los últimos dos años, la ofensiva insurreccional de la burguesía venezolana y mundial, contra la Revolución Bolivariana. Una expresión de las relaciones estructurales a modo de confrontación entre clases sociales, una expresión de la contradicción entre las fuerzas del capital y las fuerzas que encarnan el trabajo, la fuerza de trabajo.

Es necesario entenderlo en su justa dimensión para no terminar pensando que la llamada Guerra Económica, es puramente económica o es puramente política. Es política y es económica en tanto totalidad social y está determinada por sus relaciones en la base económica y las formas en que estas se expresan en lo político y en lo ideológico en sentido amplio.



La Revolución Bolivariana en una Encrucijada: Restauración Capitalista o Control Popular Revolucionario de la Economía

Escrito por Oliver Rivas / Fundación Pakito Arriaran

Hemos vivido en los últimos dos años, la ofensiva insurreccional de la burguesía venezolana y mundial, contra la Revolución Bolivariana. Una expresión de las relaciones estructurales a modo de confrontación entre clases sociales, una expresión de la contradicción entre las fuerzas del capital y las fuerzas que encarnan el trabajo, la fuerza de trabajo.

Es necesario entenderlo en su justa dimensión para no terminar pensando que la llamada Guerra Económica, es puramente económica o es puramente política. Es política y es económica en tanto totalidad social y está determinada por sus relaciones en la base económica y las formas en que estas se expresan en lo político y en lo ideológico en sentido amplio.

Hecha esta referencia a la lógica de análisis, es necesario situarnos en la realidad concreta de Venezuela hoy. En el marco de esta contradicción, la hegemonía empresarial capitalista, que controla aún hoy sectores importantes de producción y comercialización, ha logrado afectar la disponibilidad y el acceso a determinados productos. A la vez que la “inflación” o para llamarle por su nombre, la espiral especulativa que empuja el alza de precios y la desregulación total de la economía, ha devaluado el salario real de los trabajadores y las trabajadoras. Solo basta salir a la calle, pasará que difícilmente conseguirá los productos fundamentales de la cesta básica que están regulados. Y, en su lugar, conseguirá los productos no protegidos por el control de precios, a precios exorbitantes que suben semanalmente.

Frente a esto, tenemos una política de gobierno que oscila entre la conciliación y acuerdo con un sector de los empresarios, llamando a la buena voluntad y a trabajar por el país, contando con el apoyo del gobierno, si se respeta la ley y las regulaciones (control a la ganancia y control de precios), y por otro lado, un llamado más o menos constante a la radicalización de la Revolución por la vía del socialismo bolivariano con la clase obrera y el Poder Popular. Esto solo evidencia que no hay una línea monolítica en la dirección de la Revolución y pasa por no tener tampoco una lectura común del fenómeno que vivimos. Examinémoslo un poco y veamos las limitaciones.

La burguesía en tanto clase dominante ha utilizado la hegemonía a nivel económico y la presión política y militar apoyada por la ultra-derecha internacional, para hacer dos cosas que están en su agenda inmediata: 1) Maximizar la ganancia y recuperar con creces todo lo que las políticas económicas regulatorias y en algunos casos reestructurantes hayan podido impedirle; 2) Socavar la base de apoyo del chavismo y en su lugar arrastrar a las grandes masas hacia el fascismo hasta lograr la derrota política-militar del chavismo y la restauración burguesa.

Esta estrategia, en un momento crítico como es la pérdida del liderazgo más connotado e influyente del continente americano en los últimos veinte años, el comandante Chávez, tiene un impacto incomensurable.
Sin embargo, el análisis debe ir mucho más allá de medidas puntuales o defensivas. Esta no es una simple acción traviesa y malintencionada de la burguesía, es de los más serios intentos de restauración burguesa que ponen a la Dirección Político-Militar Colectiva de la Revolución en una encrucijada:
O, a) Continuamos tratando de ganar la voluntad de un sector empresarial acostumbrado a vivir de la apropiación del ingreso soberano de los venezolanos y las venezolanas, para mantener las mismas relaciones sociales de producción capitalistas, en su formación histórica, dependientes, mono-exportadoras, parasitantes, importadoras y, por tanto, seguir sosteniendo, la rapiña burguesa y desmejorando la condición de vida de la mayoría;
O, b) Pasamos a la ofensiva para controlar los principales resortes de la economía, evitando el derroche de todo esfuerzo y centralizando la dirección de los principales recursos para satisfacer las principales necesidades del pueblo mediante un aparato económico alterno y cualitativamente distinto al capitalista, uno dirigido por el Estado y el Poder Popular.

No creemos a simple vista que haya margen de maniobra para seguir sosteniendo por medio del otorgamiento de dólares a una burguesía que sólo en 2009, depositó en cuentas en el exterior, el equivalente a las reservas internacionales (20.278 millones de dólares US), más o menos equivalente a lo que se ha avanzado en Misión Vivienda, pero tres veces; Porque:
Primero, la burguesía prefiere maximizar la ganancia y apostar al derrocamiento de Maduro, que entrar por el carril (lo que no es un defecto moral momentáneo que se arreglará firmando acuerdos o dialogando, pues ya se ha probado hasta el cansancio);
Segundo, tenemos una situación estructural que es el posicionamiento imperialista en el mercado petrolero apalancado en el fracking, lo que impone una reducción importante de la renta. Esto es, pasamos de un barril en 100$ a un barril en 50$. Es decir, ahora tenemos la mitad del ingreso nacional por exportaciones y por tanto, la mitad de las divisas que teníamos antes para garantizar importaciones esenciales y mantener tranquila a la burguesía;
Tercero, seguimos teniendo a la misma burguesía que sobrefactura, se roba millardos de dólares bajo cualquier modalidad (como crear empresas falsas, o “de maletín”), impone sobreprecio a los consumidores aunque recibe dólares preferenciales, importa lo que le da la gana, convierte toda su ganancia a divisa internacional (cosa muy rentable pues, mientras más compra más se eleva el valor especulativo del dólar paralelo, más se devalúa el bolívar y, obviamente, su ganancia en dólares representa cada vez más bolívares… así, facilito, sin trabajar). En el fondo, el dólar paralelo no es sino la expresión de la voracidad burguesa, que demanda cada vez más dólares que el Estado no está en capacidad de seguir regalando. Esta elevación grosera del dólar en el mercado informal (exacerbada por banqueros prófugos en Miami como Eligio Cedeño que lleva Dólar Today), genera un diferencial cambiario entre un bolívar cada vez más devaluado respecto al dólar y, el peso colombiano, situación que hace rentable el llevarse de aquí barato y vender allá, caro y, en esa medida, favorece el contrabando a granel, generando déficit en la existencia de productos (a veces hasta de 40% de los distribuido, que se desvía a través de la frontera) y estimulando la especulación y el acaparamiento, a la espera de que el precio aumente nuevamente semana tras semana.

De esto, se desprende que, si bien las regulaciones pueden en un momento determinado ser funcionales para contener el metabolismo capitalista, es siempre una solución de cortoplazo para ganar tiempo, hasta una circunstancia más favorable y no una solución definitiva, pues esto supondría que hay forma de regular el capitalismo, por un capitalismo menos voraz. Esto sirve para orar, pero no para hacer una revolución de verdad. El socialismo es la conquista de la dirección de la sociedad por quienes tienen el mayor interés en cambiarla y esto implica confrontar grandes intereses y cambiar realmente, la forma en que la sociedad se organiza para producir la vida colectiva, no podemos conformarnos con mantener contenta a la mayoría que trabaja y a la minoría que explota y especula, o dicho en criollo, “estar bien con Dios y con el Diablo”. Ya el mismo Comandante Chávez lo comprobó y superó la llamada “tercera vía” por la vía del socialismo. Por eso, en este momento la encrucijada está clara, se prioriza al pueblo o se prioriza a la burguesía, no es posible sostener esta dualidad y menos con un barril de petróleo en 50$.

Y, lo que es más importante en términos tácticos, esta Revolución que se ha hecho respetando el marco electoral de consenso burgués, no puede darse el lujo de diluir su acumulado y desgastar al sujeto fundamental que es la clase trabajadora, exponiéndola al chantaje y la impunidad, sin el riesgo de traicionar al pueblo y a Chávez.
En conclusión, descartada la conciliación, incluso la circunstancial en coyuntura electoral, ahora problematicemos entonces, qué supone el escenario donde decidimos asumir de una buena vez, el control revolucionario de la economía y re-moralizar al pueblo. Todo dice que:
1.- Centralizar y nacionalizar el comercio exterior. No solo de decreto sino de hecho también. Que sea la dirección revolucionaria a través del Estado la que establezca centrales de importación de los productos fundamentales para la vida, priorizando el consumo mayoritario por encima de bienes suntuarios. Planificando la importación.
2.- Establecer la banca pública como única vía de intermediación financiera para la adquisición de divisas, acabando con el negocio de la banca privada que se queda con buena parte de los dólares.
3.- Nacionalizar las industrias estratégicas y establecer un Consejo de Gestión con un vocero de cada Consejo Presidencial de Gobierno Popular, a fin de evitar que el secreto administrativo y la gerencia corporativa, clientelar y burocrática de las empresas, derive en corrupción, paralización y fracaso, pues, en últimas, será atribuido al socialismo y no a la mala gestión reformista.
4.- Elevar el impuesto sobre la renta e impuesto al lujo, a fin de que la crisis la paguen los causantes, es decir, la burguesía vividora.
5.- Dirigir revolucionariamente el consumo. Desarrollando verdaderas campañas patrióticas y revolucionarias por la dignidad y el consumo consciente que golpeen al capital, que si bien sabemos no resuelven por sí mismas el problemas estructural, sigue siendo un factor condicionante de la vida social que ahora controlan las empresas capitalistas de marketing y publicidad.
6.- Constituir circuitos socialistas de distribución, pues, el eslabón de la distribución es clave. Nada hace el campesino con créditos, maquinaria, sistemas de riego y semillas si finalmente debe vender el excedente de la producción -que seguro es vital en otro lugar- al intermediario privado que le paga una miseria y revende a precios especulativos. Es necesario que el estado apoye la colocación a través de las redes públicas pero también de forma sistemática la realización de cada vez más mercados comunales y circuitos de colocación autónomos orientados por los comuneros, las comuneras y los movimientos sociales.
7.- Desarrollar un poderoso aparato comunicacional revolucionario que articule una plataforma popular de todas las formas alternativas, a fin de contrarrestar el aparato de la derecha que desfigura la realidad y oculta la responsabilidad de la situación económica atribuyéndosela a Maduro.
8.- Fortalecer cada vez más el control popular del comercio a través de los Consejos Populares de Abastecimiento y Producción y otras instancias comunales y movimientos sociales, no solo a través de las “inspecciones populares”, sino sobre todo adjudicando a la gestión y propiedad comunal directa los comercios que reinciden en sobreprecio y acaparamiento, ejercer el Gobierno Comunal realmente.

Así, consideramos que debemos resolver esta disyuntiva de la Revolución Bolivariana. No pasa ni por conciliar esperando como nos quiebran mientras ganan más, ni pasa por fracturar al chavismo como bloque histórico. Debemos impulsar el Control Popular Revolucionario de la Economía e indicarle a Maduro que estamos listos y no hay tiempo que perder.

Oliver Rivas
Militante del PSUV/ Colectivo Avanzada Popular
Red de Defensores/as de la Seguridad y la Soberanía Alimentaria

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