Cuidado con el reformismo

La contrarrevolución continúa conspirando para extirpar nuestro proyecto socialista, bolivariano y chavista. Nosotros como pueblo, como movimiento cívico- militar, como Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y Gran Polo Patriótico, continuamos dando la pelea, en la contraofensiva que nos ha permitido derrotar el golpismo y la violencia fascista.

Tenemos claro que el enemigo es el imperialismo estadounidense y sus aliados, que quieren frenar la Revolución Bolivariana para recuperar su dominio sobre nuestro petróleo y nuestros recursos. Y además de los métodos y manuales que ya conocemos -guerra psicológica, guerra económica, campañas mediáticas internacionales, intentos de magnicidio -, la contrarrevolución propicia, a veces de manera sutil, otras abiertamente, la aparición de corrientes reformistas en el seno de las fuerzas revolucionarias con el propósito de dividirnos y crear una implosión en nuestras filas. Hay que tomar en cuenta que los reformistas no creen en los cambios profundos pues ideológicamente están comprometidos con determinados intereses políticos y económicos, y sienten que cambios radicales, se los afectarían.



Cuidado con el reformismo

Por Adán Chávez Frías

Es poco probable que tengan éxito en ese objetivo divisionista, porque la militancia chavista ha demostrado tener la suficiente madurez política y la conciencia necesaria para no sucumbir ante la tentación del reformismo. Sin embargo, es nuestro deber alertar y luchar fuertemente contra ese flagelo.

En nuestras filas, dentro y fuera del PSUV, en lo que puede llamarse el movimiento de izquierda venezolano, conformado por organizaciones y partidos que integran o no el Gran Polo Patriótico, surgen corrientes oportunistas, clientelares, pro-capitalistas, seudoanarquistas, infiltradas entre nosotros.

Esos sectores manipulan el discurso de la derecha, señalando que el Socialismo Bolivariano no fracasó, que lo que ha fracasado es el Gobierno Bolivariano que encabeza el presidente obrero Nicolás Maduro, y por eso es necesario sustituirlo por quienes “verdaderamente” cumplirán con el legado de Chávez. Pero con ese discurso, sólo enmascaran que su propuesta no es el Socialismo de Chávez, sino regresar a la senda de la socialdemocracia.

Quieren aquí de nuevo, un gobierno como los que vivimos en la Cuarta República; pretenden desandar el camino que ya iniciamos, rumbo al socialismo, para llevarnos al viejo esquema de la conciliación de clases, el fin del empoderamiento de los sectores populares, de la clase trabajadora, de la clase obrera; y retomar la socialdemocracia burguesa.

Eso es lo que esconden tras sus “duras críticas” al gobierno y tras su afán de presentarse como la fórmula para “salvar el proceso”.

Como lo señaló claramente el Comandante Eterno Hugo Chávez, en su discurso en el Primer Congreso de nuestro Partido en 2009: “Cuidado con las corrientes esas que no se definen muy bien, si es socialismo, si es capitalismo, cuidado con el reformismo. No es reforma lo que estamos haciendo aquí, es revolución, es una revolución.

No pretendemos hacer una economía de mercado, ni humanizar el capitalismo; nuestra meta es liquidar el modelo capitalista, el rentismo petrolero y construir nuestro Socialismo Bolivariano. No queremos una reforma pequeño burguesa, esta es una Revolución Socialista auténtica.

Lo hemos dicho en otras oportunidades, hacia ese camino vamos; y es lo que encierra el lema que hemos adoptado como movimiento cívico-miliar: Independencia y Patria Socialista. ¡Viviremos y Venceremos!!… Y vencer es, sin dudas, consolidar esa Patria Socialista que Chávez nos legó.

La Gestión Política y la Gestión de Gobierno, se consolida para que cuando finalice este quinquenio, en 2019, hayamos cumplido con más del 80% de lo establecido en el Plan de la Patria; eso nos garantiza cruzar, como decía Chávez, un primer horizonte, un primer tramo hacia el socialismo.

Allí están en el Plan de la Patria, las definiciones ideológicas, programáticas, estratégicas, técnicas y tácticas de la gran construcción de ese primer trayecto hacia el Socialismo. En 2019, debemos tener las bases materiales; la propiedad social de los medios de producción; la conciencia del deber social, las bases espirituales e ideológicas, para llamarnos una nación socialista. Hoy todavía no tenemos eso. Aún estamos, con avances importantes en el camino, en una transición dura y difícil, del capitalismo hacia el Socialismo Bolivariano.

Estamos dando una ardua pelea contra el enemigo, a lo interno y a lo externo, que quiere pulverizar el proyecto socialista, pero lo derrotaremos. El reformismo, es el camino más fácil. Es el pacto con la burguesía. Pero eso equivale a engañar al pueblo. A decirle que lo que hemos recorrido hasta aquí no sirve y vamos a regresar al esquema del puntofijismo, a la socialdemocracia; es decir, asumir el reformismo, es retrogradar en nuestra construcción Socialista. Y eso sería traicionar y echar por tierra el legado de Chávez. Seguir en el capitalismo, es destruir el corazón de la Patria; porque la Patria que nos dejó Chávez, o es Socialista o no es Patria.

Por eso es tiempo de ser radicalmente chavistas, radicalmente bolivarianos, radicalmente revolucionarios, radicalmente socialistas. La formación de nuestros cuadros es fundamental para que el partido deje atrás, de una buena vez, algunas de esas tendencias que siguen con la intención de hacer política de la vieja manera capitalista; y que termine de fortalecerse en nuestras filas, la verdadera militancia socialista. Debemos convertirnos en esa organización que lleve, como parte de la vanguardia revolucionaria, con Chávez a la cabeza, al pueblo organizado y consciente, al punto de no retorno de nuestro Socialismo.

Camaradas atentos, atentas, alejémonos del reformismo. Es momento de acelerar la marcha, de profundizar la Revolución. Solo el camino de la Revolución Socialista verdadera nos llevará a la victoria; cualquier desvío, por pequeño que parezca, nos conducirá al fracaso en lo moral, en lo político, en lo económico, en todos los ámbitos, pero fundamentalmente nos llevaría al caos y a la violencia social, porque el pueblo bolivariano ha decidido que su objetivo es construir el Socialismo que continúa dirigiendo el Comandante Eterno Hugo Chávez Frías.

Sabemos, estamos plenamente conscientes, que hay fallas, hay debilidades; pero seguiremos aplicando las 3R al cuadrado, para seguir acelerando la marcha con la participación directa de ese pueblo organizado y consciente. Debemos estar alerta entonces con quienes no practican la crítica y la autocrítica, sino la descalificación insana del gobierno y de la dirigencia; con quienes quieren ponernos a pelear entre nosotros y de esa manera, hacerle el juego al enemigo real de esta Revolución: el imperialismo norteamericano y sus aliados.

El Comandante Chávez, en uno de sus Aló Presidente resaltó esta frase de Fabricio Ojeda, que hoy me permito también recordarles a ustedes: “abandonar el campo reformista y tomar el revolucionario significa decidirse a luchar sin temor alguno, tener seguridad en la victoria y desafiar cual David, al gigantesco poderío reaccionario, como lo han hecho todos los verdaderos revolucionarios de la historia”.

Demostremos pues de lo que estamos hechos; somos verdaderos y auténticos chavistas, somos verdaderos y auténticos revolucionarios. No podemos transitar por las medias tintas. Los individualistas, oportunistas, indisciplinados, ambiciosos, no pueden defender el camino del socialismo, ni el legado de Chávez. Por ello camaradas, como Cristo en el desierto, cuidado con el reformismo, alejémonos de la tentación pequeño burguesa de desviar hacia una aventura socialdemócrata nuestra Revolución Socialista, Bolivariana Chavista; y por tanto, Antiimperialista!.

¡Viva Chávez!

¡Viva Maduro!

¡Lealtad absoluta a la Revolución Bolivariana!

¡Independencia y Patria Socialista!

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