En bolivariano homenaje a Simón Trinidad, símbolo de decoro y resistencia antiimperialista


En bolivariano homenaje a Simón Trinidad, símbolo de decoro y resistencia antiimperialista

Por: Jesús Santrich

Allá, donde con el peso de las cadenas
lo pretenden humillado…;
allá, donde el ruido de las rejas
hunde sus dientes de metal inicuo
en el magma de su conciencia incandescente…;
allá, donde el odio le condena
la ausencia de la noche…,
el signo Simón

desborda la celda,
irrita al imperio,
devela su inmundicia
con todas las alegorías
del mágico y del real realismo
que nos contiene:

como tacto boscoso de la tierra…,
como canto de mirla que resume la mañana…,
como vera de sombras amigas
donde vierte su oro el sol
ataviado con el velo azul del semblante del cielo
cuando sale de las manos de la aurora.

¿Poema, prosa…, tragedia?
Es verbo de amor para los pueblos
rasgando con albor
las oscuras formas de la injusticia;
tempestad de convicciones…,
apacible tormenta de ideales invencibles
demoliendo en su guarida misma
las infamias…,
las mentiras.

Ahora su ausencia
como el nosotros nuestro,
es presencia en la resistencia…,
en el paso a paso del acero,
de la pólvora y del verbo…,
¡aquí y en el allá
de la vana prisión imperial vencida!

Trinidad de mar,
de llanura y cordillera:
cuando las horas aún oscuras
tienden la colcha
de húmeda transparencia
sobre la piel del amanecer…;
cuando el viento de la madrugada nos sorprende
con su fresco ropaje
de cantos de plumajes de arco iris,
y de las profundas grutas de la memoria
saltan los recuerdos insurgentes,
inexorable se advierte
la hermana textura de su estar
en el velo traslúcido
de la ternura y el decoro envuelto:
sobre su pecho tórrido caribe,
ahí…, hasta no se donde,
la creciente de la fe
vierte sus brasas encendidas:
¡fulge!,
y la geografía del honor
muestra en su más encumbrado risco
la verdad erguida en las banderas
de claveles puros,
sonrojados por los destellos
del fino rubí
de la pasión sin ataduras;
como polvo de estrellas,
¡camaradas!;
el polen de la triple audacia
se esparce sobre la gloria del zafir encendido
del alba del cielo amerindiano,
¡compañeros!

Entonces, con el escarlata de su latencia guerrillera,
terminan las almendras de la utopía,
levantando espigas de mayo Marquetalia…,
de abril 14 caraqueño…,
de enero Habana…,
de octubre soviet…,
de bolivariana-marxista era
de tiempo lucha,
Patria Grande
y comunión cimera.

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