Entrevista con Alba Carosio: poner la vida y no el mercado en primer plano

La Fundación Pakito Arriaran, en esta primera entrega de nuevo contenido generado para interpretar las realidades de Venezuela, Euskal Herria y el contexto internacional, entrevista a Alba Casorio, intelectual de izquierdas y militante del feminismo desde 1970. Le preguntamos sobre la condición de la mujer en Venezuela, el trecho recorrido y el horizonte de luchas.



Entrevista con Alba Carosio: poner la vida y no el mercado en primer plano

Escrito por Cira Pascual Marquina / Fundación Pakito Arriaran

Cira Pascual Marquina: El inicio de la Revolución Bolivariana, y concretamente el Proceso Constituyente, marca un momento de avances en cuanto a los derechos sociales y económicos de la mujer. Posteriormente, producto de la lucha de las mujeres y del pueblo trabajador, se han logrado otros instrumentos legales que van generando un contexto formal de derechos ampliados. Estos son logros que reivindicamos, pero falta un trecho en cuanto a la materialización de dichos derechos. Podrías hacer un breve análisis sobre la condición actual de la mujer en Venezuela.

​Alba Carosio: Las mujeres hemos avanzado mucho en el proceso bolivariano, especialmente en los ámbitos de reconocimiento de derechos, de condiciones para su ejercicio y de movilización. Desde que la CRBV reconoce la igualdad de género como un derecho humano fundamental, se han aprobado leyes que lo van garantizando como la Ley por el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, la Ley del trabajo, las trabajadoras y los trabajadores, la Ley de Protección a las familias, la maternidad y la paternidad, la Ley de Protección a la Lactancia Materna, pero además se han creado instituciones que buscan apoyar a las mujeres para el ejercicio de sus derechos, tales como InaMujer, MinMujer, los Tribunales y Fiscalías especiales para las Mujeres, y éstas diseminadas en sedes estadales y regionales.

Importantísimo es destacar que el combate contra la pobreza ha favorecido especialmente a las mujeres, puesto que ellas son -como en todas las sociedades- las más pobres, se ha apoyado especialmente a las madres solas jefas de familia a través de la Misión Madres del Barrio, de Hogares de la Patria, a las adultas mayores en condiciones de pobreza con la Misión Amor Mayor, y también a través de los programas de microcréditos del Banco de Desarrollo de la Mujer.

Además las mujeres se han incorporado masivamente a las misiones educativas y otras. Todo esto ha configurado un importante entramado que ha llamado a la participación de las mujeres en todos los espacios, participación femenina que además fue muy impulsada por el Comandante Chávez, y hoy tenemos así un gran contingente de mujeres muy movilizadas y participantes en la construcción de una sociedad y una patria más justa. Lo que caracteriza -a mi juicio- a las mujeres venezolanas actuales es su amplia reflexión y participación en todos los espacios y su movilización constante.

CPM: Evidentemente una de las grandes tareas pendientes del movimiento feminista de nuestro país, y del pueblo trabajador en general, es la ampliación de los derechos sexuales y reproductivos. El aborto está penalizado en Venezuela con la excepción de los casos en los que la vida de la madre está en peligro. Cuando comparamos esta situación con la del resto del continente, nos encontramos con un franco retraso. ¿Cuáles son las tareas de los movimientos feministas ante esta situación, que afecta sobre todo a las mujeres pobres?

​AC: Los movimientos feministas actuales tienen una tarea de promover la reflexión y el debate en torno al tema del aborto o interrupción del embarazo, como preferimos llamarlo actualmente. Hay todavía mucho prejuicio -promovido por las confesiones religiosas- y también mucho desconocimiento de los procesos biológicos reales de la gestación.

Además de esto en la práctica concreta, desde el movimiento feminista, se ha venido manteniendo la Línea Información Segura, que proporciona explicaciones sencillas sobre como proceder para interrumpir embarazos con pastillas. Estas es una acción concreta -si bien de alcance limitado- pero que proporciona apoyo real en base al derecho a la información que tenemos todas las personas. Ya van cuatro años sosteniendo este esfuerzo.

Adicionalmente hemos realizado acciones de calle y también se han ejercido derechos de palabra y se han realizado propuestas ante las varias comisiones que ha tenido a su cargo la redacción de un nuevo código penal. Esta es una deuda pendiente que tiene la Asamblea Nacional para con el pueblo venezolano.​

CPM: El movimiento feminista en Venezuela es plural y diverso: un rico tejido de organizaciones con interpretaciones específicas y tácticas particulares. Así pues nos encontramos, a lo interno de la esfera del feminismo Chavista, con organizaciones claramente clasistas, otras reivindicativas, algunas culturalistas, etc. ¿Cómo caracterizarías el camino de luchas que se va construyendo colectivamente, desde la Araña Feminista y desde otros espacios?

AC: Diría que hay una importante riqueza de visiones y reflexiones en el movimiento feminista venezolano actual. Hay el reconocimiento de que las mujeres somos diversas y podemos trabajar con la diversidad porque esto nos enriquece. Hay diferencias con respecto al movimiento feminista del siglo pasado que aunque tenía fuertes preocupaciones por las mujeres populares, consciente de que la pobreza tenía una relación directa con la opresión de género, no había logrado incorporar de manera importante a estos sectores.

Hoy dentro del movimiento feminista tenemos campesinas, obreras, conserjes, y también, docentes, intelectuales, artistas, escritoras, etc. Usamos diferentes vías para difundir el feminismo, desde las artes, la filosofía, la acción de calle, los encuentros, foros y debates. Hay instituciones gubernamentales que apoyan al movimiento, que dialogan y aún más muchas compañeras del movimientos las integran. Muy importante y ciertamente un logro es haber alcanzado masividad, hoy las mujeres organizadas se dicen a sí mismas feministas, y por esto entienden la defensa de su género y de los derechos de su género.

Sin embargo, todavía tenemos mucho que andar para que las voces feministas sean oídas y sobre todo atendidas desde varios de los mecanismos de poder institucional. Hay mucho trabajo que realizar, porque tenemos que estar en muchos espacios, son siglos de opresión que vencer.

CPM: La sociedad venezolana, como todas las sociedades de clase, es machista. Las expresiones machistas son evidentes en las calles de Caracas y en los contextos de trabajo y estudio, donde el acoso es cotidiano; pero también puertas adentro, en la casa, en la familia, descubrimos que por lo general la mujer sigue asumiento la crianza sin apoyo de su compañero. Aun que las feministas revolucionarias no postergamos las luchas de género, también somos conscientes de que la emancipación plena de la mujer solo llegará con el socialismo. ¿Cómo se engranan las luchas feministas con la profundización de la Revolución y la construcción del socialismo?

​AC: Pensamos que lucha feminista es parte integrante de la revolución, como solemos decir “Hoy hay socialismo sin feminismo” y también “no hay feminismo sin socialismo”. Las ideas feministas, no solamente son un elemental tema de justicia social, sino que dan profundidad y caracter irreversible a la lucha socialista. No hay igualdad posible si no hay igualdad entre mujeres y hombres. Por otro lado, la visión desde las mujeres que siempre han cuidado la vida, y a quienes las sociedades marcan esta responsabilidad, es indispensable para construir una sociedad que ponga la vida y no el mercado en primer plano. Los hombres ganarán mucho de humanidad y comprensión de la vida y sus concreciones cuando también compartan las labores de cuidado familiar, con seguridad habrá menos guerras y menos competencia. Pensamos la sociedad socialista como una sociedad de igualdad y sociedad de cuidado de la vida. A esta sociedad no se puede llegar sin feminismo.

CPM: Para concluir, te quería hacer una pregunta más particular, más de nuestra cultura literaria. Quizás la figura femenina más conocida de la literatura venezolana es Doña Bárbara. En principio es una imagen negativa de la mujer, una antiheroina. Pero me pregunto si se podría impulsar una lectura feminista cuestionando la contraposición sarmenteña salvajismo-civilización.

​AC: Rómulo Gallegos era un hombre con sensibilidad popular, sin embargo, compartía el pensamiento positivista centrado en la necesidad de civilizar lo agreste y lo campesino. Doña Bárbara es la encarnación de lo salvaje, pero que se vuelve destructiva a partir de los dolores y persecusiones de que fue objeto, desde el momento en que fue violada se convierte en la vengativa acumuladora de riqueza y devoradora de hombres. Es en cierta manera la tierra sojuzgada y expoliada que se venga de sus conquistadores. Entonces, quienes han sido salvajes primero. Doña Bárbara es la doña que no se resigna al lugar de sujeción que la sociedad “civilizada” le reserva a las mujeres, y menos a las mujeres pobres como lo fue ella. Una lectura feminista tiene que reivindicar la fuerza de la mujer en lucha por ser respetada, la que no se deja doblegar, la apasionada.
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​Alba Carosio - Militante del Feminismo desde 1970. Integrante de la Red de Colectivos Socialistas Feministas La Araña Feminista - Directora de la Revista Venezolana de Estudios de la Mujer - Coordinadora de Investigación del CELARG (Centro de Estudios Latioamericanos Rómulo Gallegos)
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Este artículo/entrevista para la Fundación de Solidaridad Internacionalista Pakito Arriaran se difunde mediante una licencia de Creative Commons, respetando la libertad de publicación en otras fuentes.

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